Cirugía del Tiroides

Los procedimientos quirúrgicos de la tiroides se indican para pacientes con una variedad de afecciones tiroideas, incluyendo nódulos tiroideos malignos y benignos (no cancerosos), glándulas tiroides grandes (bocios) y glándulas hiperfuncionantes.

Existen varios tipos de operaciones de tiroides que un cirujano puede realizar, incluyendo:

   Biopsia o extracción de un bulto: quitar una pequeña parte de la glándula tiroides.

   Lobectomía: sacar la mitad de la glándula tiroides.

   Quitar casi toda la glándula tiroides (tiroidectomía casi-total cuando se deja aproximadamente un gramo o centímetro de tejido tiroideo en un lado).

   Tiroidectomía total: en la cual se elimina todo el tejido tiroideo identificable.

Existen indicaciones específicas para cada una cada una de estas operaciones. El principal riesgo de una operación de la tiroides incluye el posible daño a estructuras anatómicas cercanas a la tiroides, principalmente las glándulas paratiroides (que regulan los niveles del calcio) y los nervios recurrentes que inervan la musculatura de las cuerdas vocales.

El motivo más frecuente por el que los pacientes necesitan cirugía de la tiroides es después de la evaluación de un nódulo tiroideo, lo cual generalmente incluye una biopsia por aspiración con aguja fina.

Puede recomendársele cirugía por cualquiera de los siguientes resultados de una biopsia:

1  Cáncer (cáncer papilar).

2  Posible cáncer (neoplasia folicular).

3  Benigno.

Se le puede recomendar cirugía por nódulos con biopsia benigna si el nódulo es grande, si continúa creciendo o si está causando síntomas (dolor, dificultad para tragar, etc.). La cirugía también es una opción de tratamiento para el hipertiroidismo   (Véase Hipertiroidismo) para bocios grandes y multinodulares y para cualquier bocio que esté causando síntomas.

Alternativas de tratamiento

La cirugía es necesaria, sin lugar a dudas, cuando se ha diagnosticado cáncer de tiroides o existe la posibilidad del mismo (Véase Cáncer de tiroides). En ausencia de un posible cáncer de tiroides, puede haber opciones de tratamiento no quirúrgicas, dependiendo del diagnóstico. Usted deberá discutir otras opciones de tratamiento con su médico.

 

¿Qué evaluación necesito antes de la operación?

Al igual que para otras operaciones, todo paciente que va a ser intervenido de tiroides debe se evaluado preoperatoriamente con una historia médica y examen físico completo, incluyendo una evaluación cardiopulmonar (de corazón). Generalmente se recomienda un electrocardiograma y una radiografía de tórax antes de la tiroidectomía para pacientes mayores de 45 años de edad, o aquellos que tengan síntomas de enfermedad cardiaca. Se hacen exámenes de sangre para determinar si existe algún trastorno hemorrágico. Cualquier paciente que haya tenido un cambio en la voz, o que haya tenido una operación previa del cuello deberá tener una evaluación preoperatoria de las cuerdas vocales. Esto es importante para determinar si el nervio de la laringe recurrente que inerva los músculos de las cuerdas vocales, está funcionando normalmente. Finalmente, si el tipo de cáncer de tiroides diagnosticado es la forma poco frecuente de cáncer medular, es importante investigar la posibilidad de tumores adrenales coexistentes (feocromocitomas) o de hipercalcemia e hiperparatiroidismo.

 

¿Qué cirujano?

Se recomienda que la cirugía la realice un cirujano con experiencia en esta patología, ya que la frecuencia de complicaciones de operaciones de la tiroides es menor cuando la operación la hace un cirujano que realiza un número considerable de operaciones cada año (Véase Cáncer de tiroides).

 

Riesgos de la intervención

Los riesgos más importantes de la cirugía de tiroides incluyen:

1  Hemorragia que puede causar distrés respiratorio agudo.

2  Daño al nervio de la laringe recurrente que puede causar ronquera permanente.

3  Daño a las glándulas para tiroides que controlan los niveles del calcio en el cuerpo, causando hipoparatiroidismo.

Éstas complicaciones ocurren con mayor frecuencia en pacientes que tienen muchos ganglios linfáticos afectados por el tumor y/o tumores invasivos, en pacientes que requieren una segunda operación d tiroides, y en pacientes con bocios grandes que se extienden por debajo del esternón. En general, el riesgo de cualquier complicación seria, debería ser menor del 2%. Sin embargo, el riesgo de complicaciones que se discute con el paciente deberá ser el del cirujano en particular, y no el riesgo citado en la literatura. Antes de la cirugía, los pacientes deberán dar su consentimiento con información por parte del cirujano, acerca de las razones para la operación, los métodos alternativos de tratamiento, y los riesgos y beneficios potenciales de la operación.

 

¿Qué cantidad de mi glándula tiroides se debe extirpar?

Los pacientes deberán discutir con el cirujano qué tipo de operación de tiroides se va a realizar, y la razón por la cual se recomienda ese tipo de procedimiento. Para pacientes con cáncer papilar o folicular, la mayoría, aunque no todos, los cirujanos recomiendan una tiroidectomía total o casi total cuando piensen que el tratamiento posterior con yodo radiactivo puede ser útil (Véase Cáncer de tiroides). Para pacientes con tumores primarios grandes (> 1,5 cm.) y para cualquier cáncer medular se puede requerir una disección más extensa de los ganglios linfáticos. La tiroidectomía es un método excelente de tratamiento para pacientes con nódulos benignos múltiples y/o bocios grandes, bien sean hiperfuncionantes o de funcionamiento normal. Para pacientes con hipertiroidismo debido a la enfermedad de Graves o bocios multinodulares, la opción quirúrgica más recomendable es la tiroidectomía total.

La hemitiroidectomía se reserva para pacientes con patología benigna que afecta solamente a uno de los lóbulos tiroideos.

 

¿Qué puedo esperar una vez decida realizar la cirugía?

Una vez que se haya reunido con el cirujano y decida operarse, a usted se le dará cita para su evaluación preoperatoria y se reunirá con el anestesiólogo. Deberá seguir la hoja de instrucciones preoperatorias que sus médicos le han facilitado. La cirugía usualmente tarda entre 2 - 2 ½ horas, después de lo cual usted se despertará poco a poco en la sala de recuperación. Puede haber un drenaje quirúrgico en su cuello en el lugar de la incisión (la mayoría se retiran al día siguiente) y puede dolerle la garganta debido al tubo que se le colocó para respirar durante la operación.

Una vez que esté bien despierto, a usted se le llevará a una habitación en el hospital. La mayoría de los pacientes sometidos a cirugía de tiroides permanecen hospitalizados aproximadamente 24 horas y puede dárseles de alta a la mañana siguiente de la operación. La actividad normal puede comenzar en el primer día del post-operatorio. Podrá realizar una actividad física y dieta normal.

 

¿Quedaré normal después de la cirugía?

Sí. Una vez que se haya recuperado de los efectos de la cirugía de la tiroides, usted podrá hacer todas las cosas que hacía antes de la operación. Muchos pacientes desarrollan hipotiroidismo después de la cirugía, requiriendo tratamiento con hormona tiroidea. Esto es particularmente cierto si su cirugía ha sido por cáncer de tiroides. Además, si usted tiene cáncer de tiroides, su médico le puede recomendar tratamiento con yodo radiactivo antes de comenzar con la terapia con hormona tiroidea (Véase Cáncer de tiroides).

 

Tratamiento

La hormona tiroidea se utiliza en dos situaciones:

1  Para reemplazar la función de la glándula tiroides que ya no funciona normalmente (terapia de sustitución).

2  Para prevenir el crecimiento de tejido tiroideo (terapia de supresión).

 

Terapia de sustitución tiroides

Muchas personas tienen una glándula tiroides que no puede producir suficiente hormona tiroidea para cubrir las necesidades del cuerpo. Esto se conoce como Hipotiroidismo y puede ser debido a una glándula tiroides que no funciona, a la destrucción de la glándula por medio de la cirugía o al tratamiento radiactivo o a una glándula pituitaria que no funciona. El hipotiroidismo es la razón por la que más frecuentemente se necesita tratamiento de sustitución con hormona tiroidea.

El objetivo del tratamiento con hormona tiroidea es el de reproducir de la forma más cercana posible el funcionamiento normal de la glándula tiroides. La tiroxina sintética pura (T4) funciona de la misma manera que la hormona del paciente. La hormona tiroidea es necesaria para la salud de todas las células del cuerpo. Por lo tanto, el tomar hormona tiroidea es diferente a tomar otros medicamentos, porque su función es la de reemplazar una hormona que está faltando. El único riesgo asociado con tomar hormona tiroidea es el de tomar demasiada o muy poca. La función tiroidea va a ser monitorizada por su médico para estar seguro que esto no suceda.

¿Cómo se selecciona la dosis de la hormona tiroidea?

Cuando alguien comienza por primera vez a tomar hormona tiroidea, la dosis inicial se escoge cuidadosamente basada en la información como: el peso de la persona, su edad y otras condiciones médicas. Luego la dosis deberá ser ajustada por el médico para mantener la función tiroidea normal. Su médico se asegurará que la dosis de hormona tiroidea sea correcta haciendo un examen físico y midiendo los niveles de TSH.

¿Cómo debo tomar la hormona tiroidea?

La hormona tiroidea es fácil de tomar. Como permanece en su organismo por un largo periodo, se puede tomar una sola vez al día, y esto resulta en niveles sanguíneos muy estables de hormona tiroidea. El mejor momento de tomar la hormona tiroidea es a primera hora de la mañana con el estómago vacío. Esto es debido a que la comida en el estómago puede afectar la absorción de la hormona tiroidea. Sin embargo, lo más importante es ser constante, y tomar la hormona tiroidea a la misma hora y de la misma manera todos los días. Si usted está tomando otras medicinas, debería discutir la mejor hora de tomar la hormona tiroidea a su médico. A veces, tomar la hormona tiroidea en la noche puede evitar que ésta interaccione con la comida o con otros medicamentos.

No deje de tomar su hormona tiroidea sin comunicárselo a su médico. La mayoría de los problemas tiroideos son permanentes, y por lo tanto la mayoría de los pacientes requieren hormona tiroidea de por vida. Si usted se olvida de tomar una dosis de hormona tiroidea, lo mejor es tomar esa dosis en cuanto se acuerde. Es muy importante que sus niveles de hormona tiroidea y TSH sean controlados periódicamente, aún cuando se esté sintiendo bien, de modo que la dosis de hormona tiroidea pueda ser ajustada en caso necesario.

¿La hormona tiroidea interacciona con otros medicamentos?

El tomar otros medicamentos puede hacer que una persona necesite una dosis mayor o menor de hormona tiroidea. Algunos de los medicamentos que pueden hacer que se requiera una dosis más alta de hormona tiroidea incluyen los anticonceptivos orales, estrógeno, testosterona, medicamentos anticonvulsivos (Tegretol) y algunos medicamentos para la depresión. Sin embargo, otros productos pueden impedir la absorción de la totalidad de la dosis de la hormona tiroidea. Éstos incluyen el hierro, calcio, soja, y algunos medicamentos utilizados para bajar el colesterol. Por todas estas razones, es importante que las personas que toman hormona tiroidea, mantengan a sus médicos informados de cualquier cambio en los medicamentos o suplementos que están tomando.

¿Debería tomar hormona tiroidea durante el embarazo?

Como la hormona tiroidea es una hormona que normalmente se encuentra presente en el cuerpo, es absolutamente segura de tomar durante el embarazo. De hecho, es muy importante que las mujeres embarazadas o las mujeres que estén contemplando quedar embarazadas tengan función tiroidea normal para proveer un ambiente óptimo para el bebé. Las mujeres que están tomando hormona tiroidea, con frecuencia necesitan una dosis más alta durante el embarazo, por lo cual es importante medir los niveles de hormona tiroidea y TSH cuando usted se entera de que está embarazada.

Tratamiento del cáncer de tiroides

Después de la cirugía para el cáncer de tiroides, se necesita la hormona tiroidea tanto para reemplazar la función de la glándula que ha sido eliminada, como para evitar el crecimiento de cualquier pequeño residuo de células cancerosas (Véase Cáncer de tiroides). El tratamiento de supresión con hormona tiroidea es una parte importante del tratamiento del cáncer de tiroides y es efectivo para detener el crecimiento de cáncer de tiroides microscópico o de cáncer de tiroides residual. La duración del tratamiento de supresión en pacientes con cáncer está siendo debatido actualmente. En este caso, el beneficio de prevenir el crecimiento de células tiroideas cancerosas sobrepasa el riesgo de un pequeño aumento en la posibilidad de frecuencia cardiaca rápida e irregular, exacerbación del dolor de pecho y disminución de la densidad ósea. Un médico debe controlar cuidadosamente este tipo de tratamiento.