miércoles, 23 de julio de 2014
 
Hernias epigástricas



Todas las hernias que se producen en la línea media del abdomen a excepción de las del ombligo, reciben el nombre de hernias de la línea alba.

La hernia epigástrica es la protrusión habitualmente de grasa y en ocasiones de un saco peritoneal a través de la decusación de las fibras de la vaina del recto en la línea alba entre el ombligo y el apéndice xifoides.

Sigue siendo un enigma el origen y desarrollo de las hernias epigástricas. Aunque inicialmente se consideraron defectos congénitos, en la actualidad se supone que son lesiones adquiridas. Su localización más frecuente es por encima del ombligo.

Las hernias epigástricas se presentan entre el 3-5% de la población, son mas frecuentes en varones y aparecen con mayor frecuencia entre los 20-50 años. Un 20% de las hernias epigástricas son múltiples. Los defectos pueden variar en tamaño pudiendo tener milímetros hasta varios centímetros. Las hernias mas pequeñas habitualmente contienen grasa preperitoneal.



Con frecuencia estas hernias son asintomáticas. La mayoría de las veces los pacientes notan un bulto no doloroso, en la línea alba, por encima del ombligo.

El tamaño del orificio de la hernia epigástrica puede variar desde unos pocos milímetros hasta orificios amplios de varios centímetros. Las hernias sintomáticas suelen ser las que tienen orificios más pequeños ya que el contenido se queda atrapado y no es reductible, en la mayoría de estos casos el contenido es grasa preperitoneal siendo precisamente este contenido el que se encuentra con mayor frecuencia en los casos en que se produce una estrangulación, siendo muy poco frecuente la estrangulación de epiplón o contenido intestinal.

Habitualmente las hernias epigástricas se diagnostican por presentar una tumoración en la parte supraumbilical de la línea alba que protruye con la tos, pero en ocasiones esta protrusión no es clara lo que obliga a un diagnostico diferencial que puede ser especialmente difícil en pacientes obesos.

Las hernias epigástricas una vez diagnosticadas deben repararse, ya que las pequeñas tienen riesgo de incarceracion o estrangulación, y las más grandes ocasionan un defecto estético y pueden producir molestias locales.

La reparación quirúrgica es la única alternativa valida, la reparación puede ser realizada con anestesia local y sedacion en un alto porcentaje de casos y consistirá en el cierre del defecto utilizando los propios tejidos del paciente en el caso de orificios pequeños, siendo necesario recurrir al uso de mallas en la mayoría de los casos para poder realizar una reparación con garantías de éxito.

En los últimos años la incorporación de mallas compuestas preformadas permiten la reparación de estas hernias de una forma sencilla pudiendo incluso ser posicionadas en posición intraabdominal.

Tenemos una experiencia amplia con el uso de mallas de Ventralex (Bard), estas mallas biocompatibles compuestas de polipropileno y politetrafluoretileno expandido (PTFE-e), están disponibles en diferentes tamaños, se colocan en posición retroaponeurotica o intraabdominal lo que nos permite reparar hernias epigástricas de diferentes tamaños.

Utilizamos un sistema de compresión externa mediante el uso de una faja que colocamos en el mismo quirófano. Esta técnica es la misma que utilizamos para el tratamiento de las hernias umbilicales. Es una técnica sencilla, rápida, permite la realización de la misma en régimen ambulatorio y con un bajo porcentaje de recidivas.