jueves, 24 de abril de 2014
 
CIRUGIA DE LA EVENTRACIÓN



Lo que usted necesita saber

Una eventración es una hernia que aparece en la zona de incisión de una anterior intervención quirúrgica sobre el abdomen, pudiendo suceder al poco tiempo de la intervención o pasados algunos años. Normalmente, las eventraciones no presentan síntomas, aunque con el tiempo y si no se tratan, pueden aumentar de tamaño y provocar molestias en el momento de realizar algún esfuerzo físico y/o después de comer, cuando el intestino se dilata. El principal riesgo que presenta es que se estrangule. es decir cuando estructuras del interior del abdomen quedan atrapadas en el interior de la hernia y no pueden volver a la cavidad abdominal. En estos casos pueden producirse alteraciones en el flujo sanguíneo y aparecer serias complicaciones que pueden, incluso, provocar la muerte. Cuando la hernia se estrangula es imprescindible una intervención quirúrgica urgente que suele ser más complicada y tener mayor riesgo que cuando se realiza la intervención de forma programada.



El diagnóstico de la eventración consiste en la comprobación de la existencia de bulto o protusión a nivel de la incisión de la cirugía previa al realizar maniobras de esfuerzo abdominal, al toser, etc. En ocasiones será necesario realizar algunas pruebas como una ecografía o un TAC, para confirmar la localización, tamaño y el contenido de la eventración.



El tratamiento de la eventración es la cirugía. Consiste en la reintroducción del contenido abdominal y reparación o refuerzo de la pared abdominal. Para restaurar la integridad de la pared abdominal existen varias técnicas que van desde la utilización de los propios tejidos del paciente (músculos, fascias, etc.) hasta la utilización de prótesis o mallas artificiales que la refuerzan. En este caso, la intervención se denomina Eventroplastia (véase el artículo "Eventraciones de linea media."). La malla está constituida por un material inerte, biocompatible, y que excepcionalmente produce infección y rechazo inmunológico. Suele ser necesaria la colocación de uno o varios tubos de drenaje que se irán retirando durante el postoperatorio.

La eventración puede ser intervenida con anestesia local-sedación, raquídea ( similar a la epidural del parto) o general. La elección dependerá de las características del paciente, del tipo de eventración y de la indicación del anestesiólogo.



¿Donde se va a realizar la intervención?

Esta intervención será realizada en un hospital dotado de los recursos tecnológicos y humanos necesarios para que todo el proceso asistencial que usted reciba sea con las máximas garantías de seguridad. Suele precisar ingreso hospitalario, dándose el alta entre las 24 y 72 horas posteriores a la operación, dependiendo, fundamentalmente de la retirada de los drenajes. Si no es posible retirarlos precozmente, regresará a su domicilio con ellos y seguirá controles en consultas externas hasta su retirada. En algunas ocasiones de eventraciones pequeñas, la cirugía puede ser realizada de forma ambulatoria o con estancias en el hospital inferiores a 24 horas.



Recomendaciones Generales

Si la cirigía ha sido ambulatoria, cuando llegue a su domicilio, descanse en la cama o en un sillón cómodo. No debe realizar movimientos bruscos. Si ha recibido anestesia general, puede encontrarse mareado. Si ha recibido anestesia regional (raquianestesia o anestesia epidural), puede tener alguna dificultad para orinar en los primeros momentos. Si tose o estornuda, apoye sus manos en la zona operada, así disminuirán las molestias que le pueda ocasionar.

Recomendaciones Especiales

Si no se la han retirado los drenajes durante su estancia en el hospital, deberá cuidar de no enganchar o traccionar de los tubos. En caso de cualquier problema no dude en ponerse en contacto con nosotros. Deberá seguir las recomendaciones del uso de la faja abdominal. Es importante que sólo se la retire para realizar su higiene personal y de la herida quirúrgica.

Hábitos de Vida:

  • Alimentación: Puede tomar la dieta que le apetezca, empezando por cosas blandas (sopas, purés, etc) e ir progresando hacia una dieta normal variada. Siga una dieta bien equilibrada, alta en proteínas (carne, pescado, lácteos…), para acelerar el proceso curativo. Aumente la fibra y la ingestión de líquidos (2-3 litros/día) para evitar el estreñimiento.
  • Aseo: Realice su higiene personal con normalidad, secando la herida perfectamente. No adopte posturas forzadas que le aumenten el dolor. Duchese, no se bañe.

Estado de la Piel: Cuidados de la herida quirúrgica

Puede retirarse el apósito a las 24-48 horas de la intervención. A partir de ese momento no es necesario cubrir la herida, y es imprescindible la higiene con agua y jabón. Observe la zona de la herida quirúrgica (con o sin apósito), y compruebe que esté limpia y seca. La herida puede estar levemente enrojecida, con pequeñas zonas amoratadas (hematomas) o inflamada. Esto puede ser normal, no debe preocuparse. En caso de llevar puntos, se le indicará cuando y dónde deben ser retirados. Siga las recomendaciones de la hoja de instrucciones postoperatorias que le entregamos.

Actividad física y ejercicio

Desde el primer día es aconsejable caminar. Empiece por pequeños paseos en su casa y continúe con paseos en la calle, aumentando la duración y la distancia según su estado de salud y su forma física. Es conveniente caminar erguido, esto relaja la musculatura abdominal y disminuyen las molestias locales. Cuando se agache, hágalo flexionando las rodillas. Puede empezar a conducir cuando crea que se encuentra bien. Si hace deporte de forma regular es aconsejable esperar hasta un mes tras la intervención.



Pongase en contacto con nosotros cuando:

  • Temperatura superior a 38º C.
  • Dolor que no remite con tratamiento médico (tanto reposo como medicación).
  • Enrojecimiento, hinchazón y/o apósito manchado de líquido sanguinolento o sangre.
  • Otras complicaciones.

Todas estas recomendaciones harán más confortable y segura su recuperación y en un corto plazo de tiempo su total integración a la vida diaria.